
Desde los albores de la historia, las sociedades se organizaron alrededor de ficciones compartidas.
Algunas se llaman religión.
Otras, nación, estados, límites geográficos, pautas de conducta, normas, leyes.
Y otras, dinero.
Todas funcionan… mientras suficientes jugadores sigan aceptándolas como reglas.
Ni la confianza, ni el descreimiento se construyen de golpe.
Requieren un proceso