{"id":147,"date":"2026-06-04T16:26:50","date_gmt":"2026-06-04T16:26:50","guid":{"rendered":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/?page_id=147"},"modified":"2026-06-04T16:32:54","modified_gmt":"2026-06-04T16:32:54","slug":"14-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/?page_id=147","title":{"rendered":"14"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"236\" src=\"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/encabezado-contenido-libro-10-1024x236.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-148\" srcset=\"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/encabezado-contenido-libro-10-1024x236.png 1024w, https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/encabezado-contenido-libro-10-300x69.png 300w, https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/encabezado-contenido-libro-10-768x177.png 768w, https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/encabezado-contenido-libro-10-1536x354.png 1536w, https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/encabezado-contenido-libro-10.png 1821w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>Cap\u00edtulo 3<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>La ruptura<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><em>Inflaci\u00f3n, moderaci\u00f3n y desborde<\/em><\/h3>\n\n\n\n<div style=\"height:80px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El final de los \u201960 con la llegada del hombre a la Luna y el comienzo de la d\u00e9cada siguiente con el Mundial de f\u00fatbol M\u00e9xico 70, marcaron el inicio de la era en que ya no nos contaban los acontecimientos \u201cdespu\u00e9s\u201d que ocurrieron, sino que nos lo mostraban en el instante en que suced\u00edan.<br>El mundo era, ahora, cercano e inmediato. La tecnolog\u00eda hab\u00eda bajado a la tierra y cambiaba para siempre la vida cotidiana.<br>No obstante esa sensaci\u00f3n de prosperidad incontenible, la econom\u00eda del l\u00edder mundial cargaba con un d\u00e9ficit estructural producto de los excesos presupuestarios que demandaban la guerra de Vietnam y sus ambiciosos programas sociales internos.<br>En tanto, el comercio internacional requer\u00eda cada vez m\u00e1s d\u00f3lares para sostener su expansi\u00f3n.<br>Al mismo tiempo, el mercado ya operaba sin su antigua restricci\u00f3n, aunque nada en la superficie pareciera haber cambiado.<br>En los dos primeros a\u00f1os del nuevo r\u00e9gimen no se produjeron desajustes significativos. La inflaci\u00f3n se mantuvo en niveles moderados.<br>Como consecuencia de la llamada guerra de Yom Kipur, en Octubre de 1973, el petr\u00f3leo dej\u00f3 de ser un insumo para convertirse en un instrumento pol\u00edtico. Su precio se multiplic\u00f3 en pocas semanas y el equilibrio general qued\u00f3 expuesto.<br>A partir de all\u00ed, la inflaci\u00f3n comienza a acelerarse, llegando en Estados Unidos a niveles cercanos al 15 % anual.<br>Al mismo tiempo, la actividad se contrae y el desempleo crece.<br>Las teor\u00edas dominantes supon\u00edan que inflaci\u00f3n y desempleo se mov\u00edan en direcciones opuestas.<br>Y, sin embargo, ambas estaban creciendo al mismo tiempo.<br>Empieza a hablarse de estanflaci\u00f3n. Un fen\u00f3meno que los esquemas econ\u00f3micos tradicionales no lograban explicar.<br>En tanto, Arabia Saudita y Estados Unidos firman un acuerdo mediante el cual el petr\u00f3leo se vender\u00eda en d\u00f3lares que, inmediatamente, ir\u00edan a invertirse en los mercados estadounidenses.<br>La forma perfecta de sostener el equilibrio sin su antiguo ancla.<br>Ese mecanismo ser\u00eda conocido como petrod\u00f3lar.<br>Durante un tiempo el nuevo equilibrio funcion\u00f3. Pero no resolv\u00eda las fragilidades estructurales que hab\u00eda acumulado.<br>El nuevo mercado financiero empezaba a generar riesgos que el anterior no ten\u00eda.<br>Con la llegada en 1979 de Paul Volcker a la Reserva Federal, las tasas de inter\u00e9s se elevaron a niveles in\u00e9ditos. El cr\u00e9dito se contrajo, la actividad, el empleo y el consumo cayeron y la inflaci\u00f3n finalmente cedi\u00f3.<br>Las entidades bancarias fueron las que absorbieron estas consecuencias no deseadas del nuevo r\u00e9gimen y empiezan a sufrir grandes p\u00e9rdidas.<br>En 1984, el s\u00e9ptimo banco en importancia de los Estados Unidos, el Continental Illinois, estaba a punto de caer como consecuencia de su exposici\u00f3n a los pr\u00e9stamos al sector energ\u00e9tico.<br>Se decidi\u00f3 su salvataje recurriendo a medidas extraordinarias.<br>En la discusi\u00f3n parlamentaria que aprob\u00f3 estas medidas, se hizo famosa la expresi\u00f3n del diputado Stewart McKinney al decir: \u201cTenemos un nuevo tipo de banco en el sistema: los demasiado grandes para dejarlos caer\u201d.<br>La expresi\u00f3n capturaba un cambio profundo en la l\u00f3gica del mundo financiero.<br>Si una instituci\u00f3n era demasiado grande para caer, el mercado dejaba de ser el \u00fanico mecanismo disciplinador.<br>El l\u00edmite ya no estaba en la capacidad de crear dinero, sino en el tama\u00f1o de las crisis que las autoridades estaban dispuestas a permitir.<br>La discrecionalidad empezaba a ocupar ese lugar.<br>La \u201cestabilidad Volcker\u201d dura hasta el a\u00f1o 2000 con algunas manifestaciones de default de entidades en distintas partes del mundo que marcaban la fragilidad del nuevo modelo.<br>La innovaci\u00f3n financiera y tecnol\u00f3gica ampli\u00f3 de manera in\u00e9dita la capacidad para generar cr\u00e9dito.<br>La irrupci\u00f3n de internet impuls\u00f3 valoraciones empresarias desconectadas de los fundamentos.<br>El fen\u00f3meno mostraba algo nuevo: los mercados pod\u00edan inflar activos a velocidades in\u00e9ditas.<br>El cr\u00e9dito comenz\u00f3 a expandirse a trav\u00e9s de instrumentos cada vez m\u00e1s complejos, que promet\u00edan dispersar el riesgo, pero terminaron ocult\u00e1ndolo.<br>La primera burbuja estalla en el a\u00f1o 2000.<br>Como si no hubiesen aprendido de sus propios errores, los bancos centrales bajan las tasas y comienza una creaci\u00f3n masiva de cr\u00e9dito barato. Un orden m\u00e1s sofisticado, pero, a la vez, de mayor fragilidad.<br>El crecimiento del cr\u00e9dito sosten\u00eda una estabilidad aparente<br>Los niveles de incumplimiento explotaron y, entonces, los bancos debieron salir masivamente a ejecutar sus t\u00edtulos de cr\u00e9ditos. El precio de los inmuebles se derrumb\u00f3 y los bancos volvieron a entrar en una nueva vor\u00e1gine de bancarrotas.<br>Hab\u00eda estallado la segunda burbuja.<br>Instituciones que parec\u00edan indestructibles quebraron o necesitaron ser rescatadas. Seg\u00fan conviniera al mercado.<br>Qued\u00f3 en evidencia la interdependencia financiera global.<br>Los bancos centrales reaccionaron con rescates, expansi\u00f3n monetaria y tasas bajas.<br>El sistema hab\u00eda decidido sostenerse sin l\u00edmites claros.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-35f06ea7 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link has-base-background-color has-background wp-element-button\">Mi mirada personal<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 3 La ruptura Inflaci\u00f3n, moderaci\u00f3n y desborde El final de los \u201960 con la llegada del hombre a la Luna y el comienzo de la d\u00e9cada siguiente con el Mundial de f\u00fatbol M\u00e9xico 70, marcaron el inicio de la era en que ya no nos contaban los acontecimientos \u201cdespu\u00e9s\u201d que ocurrieron, sino que nos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-147","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=147"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/147\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":153,"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/147\/revisions\/153"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lahistoriadelfuturo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}