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Capítulo 9

La falsación

¿Y si estoy equivocado?

Durante todo este tiempo intenté entender qué estaba pasando.
Ahora he llegado a un punto, en donde ya no puedo esconderme detrás de los datos.
En los capítulos que ustedes han leído, me apoyé en ellos para observar, comparar, mostrar quiebres y evitar conclusiones apresuradas.
Pero hay un momento en el que los datos dejan de ser un refugio… y pasan a ser un espejo.
Y en ese espejo, ya no veo solamente curvas, series o relaciones.
Veo mi interpretación, mis convicciones.
Y mis dudas.
Porque si lo que estoy observando es, en parte, una construcción propia, ¿está basada en una mirada correcta de lo que creo ver?
Con un ingrediente adicional.
Vivimos en un momento en el que cada vez más decisiones, más lecturas, más formas de ordenar la realidad, empiezan a ser asistidas —o directamente construidas— por sistemas que no son humanos.
Y entonces la duda cambia de lugar.
Ya no es sólo si estoy mirando bien lo que creo ver.
Sino cuánto de eso que creo ver… ya viene, de alguna manera, mirado por otros.
Durante mucho tiempo pensé que los cambios importantes ocurrían cuando más personas empezaban a entender lo que estaba pasando.
Hoy no estoy tan seguro.
Empiezo a sospechar que los verdaderos cambios ocurren cuando suficientes personas dejan de entender mal lo que ya pasó.
Tal vez eso sea lo que vuelve tan difícil este momento.
No la falta de información, sino la incomodidad de revisar interpretaciones que parecían firmes.
¿Cuánto de lo que va a pasar nos va a encontrar sin haberlo pensado convenientemente?
Bitcoin no es meramente un activo más dentro del universo conocido.
Es, en alguna medida, la respuesta a la sensación de que la confianza que depositamos durante milenios en el orden monetario estaba siendo burlada.
O, directamente, nos fue birlada
En un contexto en el que empezamos a delegar en inteligencias no humanas la construcción de reglas y decisiones, ¿serán mejores?
¿Podremos seguir entendiendo por qué se toman?
La credibilidad en las reglas… ¿será necesaria?
Porque tal vez estemos entrando en un escenario en el que ya no confiamos por lo que entendemos, sino porque el sistema funciona sin importarnos en qué se basa para hacerlo.
Y esa diferencia, aunque sutil, no es menor.